viernes, 2 de diciembre de 2011

Fotos de 5to 3ra 75

Guillermo Mattei nos envió esta y otras fotos de 5to 3ra 75:

De 5to 3ra 75
1er año (1971):
(de izq. a der.)
Arriba: Quevedo, Ortega, Meijome, Genlote, Porrino, Tzal, Pros, Jalil, Schiavo,
Parados: Cascudo, Manoukián, Malajovich, Sindín, Adelchanow, Goijman, Rutkevicius, Kiselman, Petinatto, Sensi, Bertilotti.
Sentados: Mattei, Boleda, Roitdzaid, Rovegno, Manfredi, Proverbio, Fuentes, Urrestrazu, Falcón, Mazzini, Fico, Gil.
Ausentes: Demarco, Lopez


Hacer click aquí para ir a la página de 5to 3ra 75.

¡Gracias Guillermo por las fotos!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¡ ¡ Felicitaciones ! !

¡ ¡ ¡ EL GRUPO DE EX-ALUMNOS DEL COLEGIO NACIONAL Nº 9, JUSTO JOSÉ DE URQUIZA

SALUDA A LOS EGRESADOS DEL AÑO 1986 POR SU 25º ANIVERSARIO

Y A LOS EGRESADOS DEL AÑO 1961 POR SU 50º ANIVERSARIO ! ! !



Actividades que conocemos de las divisiones:

* Ricardo Cámara de 5to 4ta 61 está organizando una cena con los de su división.

* Norberto de la Mota de 5° 5° 61, nos contó que el viernes 25 de noviembre de 2011, a las 19 hs. colocaron una placa conmemorativa en el pasillo principal del Colegio, con la presencia de las autoriadades.



Si alguna división está organizando algo que por favor nos avisen que le damos difusión en el blog.

Saludos y seguimos


Mesa Coordinadora de Ex-Alumnos
5° 2° 67, Carlos Damiano
5° 4° 74, Daniel Eugenio
5° 3° 77, Silvia Chamorro
5° 2° 82, Gustavo Levine
El Blog del Urquizadeflores: urquizadeflores.blogspot.com
Nuestro sitio web: www.exalumnosurquizadeflores.com

viernes, 11 de noviembre de 2011

Pacto de San José de Flores

Recibimos el siguiente mensaje de Eduardo José Gabor de 5to 2da 63:

Estimados amigos EX-URQUIZAS de Flores, como ex alumno (5º2ª 1963) y como presidente de la JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE SAN JOSÉ DE FLORES les hago llegar estas lineas con motivo de un nuevo aniversario del Pacto de Unión Nacional (denominado Pacto de San José de Flores), suscripto el 11 de noviembre de 1859, en el entonces Partido de San José de Flores, hoy barrio de Flores de la ciudad de Buenos Aires, y por el cual la provincia Buenos Aires se incorporó definitivamente a la Confederación, para constituir la Nación Argentina.

El Pacto es un hito emblemático en la historia argentina, que debe conmemorarse, manteniendo vivo el espíritu y la confraternidad que emana del mismo y que nos llevó a abandonar la confrontación para entablar un fecundo diálogo entre concepciones y posiciones que aparecían antagónicas, pero que tenían una sola finalidad, la reafirmación de la nacionalidad argentina.

Hoy, nos parece fundamental ese noble objetivo, que hermane a todo el país, a través de la celebración de esa fecha y tal es el propósito de esta Junta, cuyo objeto es la investigación y divulgación del patrimonio histórico cultural de la Nación, de la Ciudad de Buenos Aires y del Barrio de Flores.

Nuestra Junta, tiene una trayectoria de 73 años, y propone la difusión de este importante acontecimiento para la nación Argentina.

Desde ya agradezco su difusión y les saludo atentamente.

Arq. Eduardo J. Gábor

Presidente

sábado, 5 de noviembre de 2011

domingo, 23 de octubre de 2011

2do Encuentro de Fútbol

De Encuentro de fútbol 2011


!!No se olviden de anotarse!!!!

Mandar e-mail al urquizadeflores@yahoo.com.ar

martes, 18 de octubre de 2011

2do Encuentro de Fútbol y Bandera de Ceremonias

Hola Ex-Urquizas:
Les escribimos por dos motivos.

El primero es para contarles que el Grupo de Ex- Alumnos ha donado la Bandera de Ceremonías del Colegio que era necesario renovarla, y hoy 18 de octubre ( cumpleaños de Urquiza) hizo su presentación en sociedad a partir de un Acto que se realizó en el Colegio, los fondos para esta donación salieron del dinero recaudado a través del Bono contribución, abonado por los Ex-Alumnos en los diferentes eventos que hemos realizado.

El segundo motivo es que empezamos a organizar el 2° Encuentro de Fútbol, que se realizará en el Colegio el día Sábado 5 de Noviembre de 2011, a partir de las 12 hs.

A aquellos que deseen participar les pedimos que se anoten para poder ir organizando el evento y empiecen a precalentar para tener la menor cantidad de lesiones posibles, mandando un e-mail a:

urquizadeflores@yahoo.com.ar

Garantizamos, desfribilador, unidad coronaria, antiinflamatorios, miorrelajantes, y si se les ocurre algo más dígannos .

Bono Contribución de $15.-

Saludos y seguimos...

lunes, 10 de octubre de 2011

5to 2da 61 - escudo de egresados

Esteban Juarros, de esta división, nos envió el escudo de egresados que pasa a engrosar nuestra colección.

De 5to 2da 61


Muchas gracias Esteban por guardarlo todos estos años y por enviarnos la copia digital.

Hacer click aquí para ir a la página de 5to 2da 61

Hacer click aquí para ir a la página de los escudos de egresados

viernes, 30 de septiembre de 2011

Silvia Garda

Les comunicamos que el día Viernes 30 de Septiembre falleció Silvia Garda, preceptora del Urquiza desde 1973 hasta 1976.
Desde aquí hacemos llegar nuestro pésame a sus familiares y amigos.
De Profesores y Celadores

Eduardo Larrandart, Silvia Garda y Mónica Giardina (5to 3ra 77)



De I Entrega de Diplomas a Ex-Alumnos - 2008

Discurso en la 1er entrega de Diplomas a Ex-Alumnos - Diciembre 2008

jueves, 29 de septiembre de 2011

Jorge Sainz (5to 4ta 54) y I - NUMERUS CLAUSUS

Este es el primero de tres apuntes acerca de la escenografía vigente durante mis años en el Colegio J. J. de Urquiza, 1949 a 1954. Dudo mucho que interesen a las generaciones que me siguieron – la friolera de cincuenta -, no obstante nunca falta alguien que por nostalgia o afán historicista pueda frecuentarlos.

I -
NUMERUS CLAUSUS

No cualquiera. No cualquiera ingresaba al Urquiza, viejo Colegio Nacional de Flores. Si con las pruebas de matemáticas y castellano no llegabas hasta 40 puntos de un máximo de 45, debías irte con la música a otra parte. Yo saqué 41 y para alegría infinita de mi madre entré a sus aulas. La historia fué así. Mi madre era de Trenque Lauquen y cada vez que en su juventud recalaba en Buenos Aires, lo hacía en una de esas típicas casas de zaguán y dos balcones al frente -, allá por Directorio y Esteban Bonorino. De su concurrencia al viejo cine-teatro Pueyrredón de Rivadavia y Fray Cayetano daba fe, asistiendo al cine o a los bailes de carnaval que ofrecía esta sala emblemática y hasta cierto punto lujosa a la que concurrí muchas veces en los primeros cincuenta. Era un timbre de honor para ella que yo perteneciera al Colegio Nacional del barrio. En ese entonces era casi un privilegio continuar los estudios en el Secundario, antesala frecuente de la Universidad. También iba al Flores, unas cuadras más allá, a otro que estaba en Bonorino, el San José de Flores. Pero había un cine especial, en la frontera, Carabobo al sur, llegando a avenida del Trabajo estaba el Continental con films menos actuales pero un sabor agreste que se las traía. También era una frontera haber cumplido 13 años, ensanchar tu horizonte, viajar solo, aunque ridículamente...de pantalón corto.Tuve que esperar los 14 para asumir mi seudo adultez. Por lo demás, a mí que venía de Villa del Parque, Flores me seducía, el colegio, la avenida Rivadavia, el hecho que muchos alumnos vivieran allí, el caserón pretencioso de Carabobo 286, palacete de postín en que disfrutábamos del método peripatético antes de cada clase. Donde habían metido con calzador en el subsuelo diversas dependencias, salas de música, de química, de Moral o de Italiano, todas allí acurrucadas. Y nosotros detrás en el anexo, seis aulas usadas por ambos turnos, de tarde y de mañana. Había una esquizofrenia en haber montado el Colegio Nacional de ¡Flores! injertado, al palacete del Señor. No conformes, detrás del anexo se empezaron en el 50 a montar unos barracones de madera precarios, rústicos, impropios de un colegio nacional. El Nacional Nº 9 Justo José de Urquiza se iba en títulos, en prestigio, en calidad del profesorado que no era poco. También el nivel del alumnado era bueno y el fracaso escolar mínimo. El 60% del núcleo inicial llegó a quinto (sin contar los traslados, que no abandonos a otros centros). Primero y segundo años eran una criba, en tercero quedaban seleccionados la mayoría para acceder a la Universidad. Más de la mitad de mi división fuimos compañeros los cinco años, un porcentaje elevado si se tiene en cuenta que el resto ya venía de cuarto. No resultaba muy diversa la situación en 5º3ª, supongo que nosotros éramos un muestrario de las pautas de la época. Conflictos de alumnos con profesores o de alumnos entre si, escasos. Siempre hubo y habrá recaudadores de amonestaciones pero no recuerdo expulsiones.

En los alrededores había por Pedro Goyena una escuela industrial, enfrente un colegio primario, más allá por Directorio frente a la plaza de la Soberanía un colegio religioso importante, llamado creo N.S.de la Misericordia. El colegio tenía dos entradas, la principal sobre Carabobo para los profesores, padres y proveedores, en ocasiones también salida de alumnos por la tarde. Por José Bonifacio estaba la auxiliar que era la real para nosotros porque por allí entrábamos todos diariamente.

Donde se montaban los barracones detrás del anexo, se extendía un baldío que alcanzaba la cortada de Pumacahua, campo del honor donde los compañeros defendían su prestigio y su dignidad. Enfrente, en el esquinazo, la librería-papelería de siempre. No recuerdo bares en las cercanías pero sí abundaban en Rivadavia. Para billares y casín, el primer piso del Odeón. Para pizza y empanadas, La Cuyana era insustituible. Los chicos se rateaban por la plaza cercana o los cafés de Flores. Luego estaban la Iglesia espléndida y monumental con sus cortadas de alrededor, -Salala, etc.. Pervivían en franco descenso las casas solariegas y aun las del siglo XIX como Marcó del Pont y demás con nombres de mujer o de flores. Flores no era multitudinario como ahora, había sitio para caminar, para estacionar, para el ocio sereno. Tenía sus propias figuras, Roberto Escalada –actor famoso en la cumbre de su carrera-, Antuco Telesca, Reynaldo Mompel, Jorge Lanza, ases de las radionovelas de Nené Cascallar que organizaba de tanto en tanto en el cine-teatro Fénix, sus veladas rodeada de amigos y actores y un público fervoroso. El colegio estaba ubicado en realidad en el borde este del distrito, algo excéntrico con respecto a la Plaza Flores. Y ¿qué pasaría con los aspirantes que no reunían el numerus clausus? Es probable se derivaran a otros colegios lejanos al barrio. Escaseaban los colegios secundarios. El nuestro era el colegio situado más al oeste de la capital, de Carabobo hacia la Gral Paz no había otro. Estaba en Almagro nuestro padre, el mejor y más prestigioso de Buenos Aires (exceptuando el Buenos Aires de la calle Bolívar que estaba adscripto a la UNBA) con un edificio “ad hoc” , el Mariano Moreno. En Palermo, también había uno muy famoso, el Nicolás Avellaneda. Recuerdo algunos más que nunca conocí como el Belgrano o el Sarmiento y el Mitre.

Para optar al examen de ingreso que entonces eran muy comunes en muchos de los secundarios, fueran estos nacionales, comerciales, industriales y normales, si bien podíamos prepararnos `por cuenta propia lo inteligente era ponerse bajo la tutela de un maestro que te exigiera y pusiera al tanto de los temas a examinar. En Villa del Parque tuve una profesora a la que un grupo de postulantes íbamos a diario, nos daba deberes e incluso un libro que se llamaba “Manual de Ingreso”. O sea que las cosas se hacían en serio todavía. En diciembre de 1949 pisé el Urquiza por primera vez.**. Todo me resultaba extraño y ajeno y me costaba asumir esa retahila de profesores y materias, apareciendo y borrándose cada 45 minutos. No sin inquietudes e inseguridades me acercaba al gran día del bautismo en el bachillerato.



A la página de la promoción '54

Jorge Sainz (5to 4ta 54) y II - AL MAESTRO CON CARIÑO

II AL MAESTRO CON CARIÑO

Estaban los profesores, luego los celadores más las autoridades que en realidad era única, el rector o el vicerrector, cada uno en su turno. Dicho así escuetamente no seríamos ecuánimes sino estableciéramos algunas distinciones que paso a enumerar.

Para mí existen los maestros, los profesores y los funcionarios. Maestro conocí uno solo, Marco Viberti. ¿y qué es un maestro? Un maestro es alguien ejemplar que nutre con su vitalidad y su nobleza el alma del educando, que sabe guiarlo sin condescendencias y sin severidades trasnochadas por un camino de verdad, de sencillez, de conocimiento. Marco Viberti, era un hombre de modales bruscos, un profesor de dibujo más. Pero fue un maestro no por la materia que dictaba sino por su nobleza, su vitalismo, su tolerancia. Un hombre bueno, decente y fiable. Un hombre para guiar, para encabezar sin subyugar. Fue el único maestro que conocí en el Nacional de Flores. Una anécdota. Cuando me diplomé de bachiller estaba deseoso de hallar un interlocutor válido en el colegio, entonces se me ocurrió citarme con el rector en el café Tortoni. Allí asistió para conversar con un alumno que requería de su consejo, de su reflexión, como un amigo más. Tuvimos una charla amena, prolongada y orientativa acerca de mi futuro inmediato. Asumió la rectoría en setiembre del 53 y le tocó representar al Urquiza en un momento crítico de su historia, con movilizaciones, ocupaciones, siempre al frente de todos y para todos. ¡Salud! Don Marco.

Los profesores, que no abundaban, ni eran maestros, me refiero a sus conocimientos, a su modo de llevar la clase, a su estilo de calificar, a su inmersión en la materia que dictaban, eran las columnas del sistema de enseñanza. Brillaban con luz propia, Angel Mazzei (literatura española y americana), Fernández Martínez (zoología), Lamenza (física y trigonometría), Petrazzini (castellano 3º), Vainer (sicología), Dassen (anatomía 3º y 4º), Eguía Seguí (castellano 2º), los profesores de idiomas eran todos muy buenos aunque cabe una mención especial para Rojo Mazorra (inglés), Sánchez Sorondo (Historia 2º), más un conjunto heterogéneo de profesores que no sobresalía. De todos ellos no hubo nadie que supiera más de su materia que Mazzei, arrasaba por su erudición, Un as. Fernández Martínez resultó mi mayor frustración. Estuvo sólo un año al frente de Zoología 2º año y fue para mi el profesor más estimulante que he conocido en el bachillerato. De condiciones humanas y profesionales sobresalientes, este buen hombre que resultó visto y no visto se ausentó a la Patagonia y nunca más nadie supo de él. Volviendo a Mazzei, digamos que fue un inspirador, un movilizador de conciencia desde el horizonte de la literatura, un portal de conocimiento. En el aspecto más destacado de su quehacer impulsó en 5º año una serie de trabajos monográficos que apuntalaron la afición a la literatura para quien la tenía. A mí me encargó “Las baladas en la poesía argentina moderna”, título que escogió más tarde para una de sus obras. Investigando ese asunto para mí totalmente desconocido me recorrí todas las bibliotecas importantes de Buenos Aires. Frecuenté la Nacional que estaba en la calle Méjico. ¿Y saben cómo se pedía un libro en esa época (1953-54)? Se llenaba un formulario con los datos personales y el libro solicitado (previa búsqueda en esas gavetas incómodas que orillaban la gran sala de lectura). Luego había que esperar un tiempo incierto hasta que tu número apareciese colgado de unas cuerdas que como si fuese un tendedero estaban dispuestas sobre la plataforma que presidía la sala. Si demoraba mucho era posible que no encontraran el libro y tenías que averiguarlo. Así libro tras libro. También, gracias a Mazzei, colmaba mi rosario de bibliotecas con la del Congreso, la del Maestro, las barriales y al cabo de seis meses, el monográfico de las baladas vió la luz. A otros alumnos les encomendó temas tan peregrinos como “las mesas y las sillas en la poesía argentina”, “las aves…etc. “y todas las monografías en ese plan. Al fin y al cabo, la mía era la más coherente y literaria. Otra faceta de Mazzei era a la hora de calificar con dígitos, siete con treinta, ocho con cincuenta, nunca un diez a menos que el alumno lo justificara por necesidades de exención. Sin comerla ni beberla, en el primer trimestre de 4º, -nuestro estreno con don Ángel- tuve el promedio trimestral más alto para sorpresa e intriga de mis allegados y mía en primer lugar. Imposible desentrañar el universo de Mazzei en ese tema. Además yo lo castigaba con unos “ensayos críticos” que le entregaba para conocer su opinión. Él, paciente me los leía y devolvía con indicaciones y comentarios que certificaban su bonhomía. Por esa época me dio la vena de “interpretar” textos de escritores argentinos como Payró, House o Scalabrini Ortiz. Recuerdo con humor que cuando le presenté mi visión acerca de “El hombre que está solo y espera”, libro difícil para mí - se trataba de un ensayo social- y no de una novela, lo primero que me dijo me desconcertó. Conocer que el autor de marras era famoso por la publicación de la mejor historia de los ferrocarriles argentinos hasta el momento.. Cuando escribí el trabajo de las baladas cometí el error de incluir nada menos que a Rafael Alberti entre los baladistas y no recuerdo sino contrabandeé algún otro. Inmune a esos fallos, Mazzei era un dechado de tolerancia, de acompañar módicamente al alumno. No estilaba dictar clase magistral, más bien acotaba la lección que brindaba el alumno. Nosotros no éramos capaces de asimilar todo lo que él ofrecía porque recién estábamos rompiendo el cascarón de la cultura. Magdalena Lamenza era una profesora a la que algunos alumnos prestaban atención libidinosa, pero al margen de esas vocaciones era una mujer sobria, sería y dueña de su materia. Nos dio física , trigonometría y cosmografía con elegancia. Así como era ella. La Petrazzini, como se la llamaba habitualmente, .fue la que descubrió que además de una élite social (hablaremos más delante de ello) existía otra, intelectual y culta en la división.. La Petrazzini nos bautizó como “la elite” a secas, a quienes seguían sus pasos, no sin cierta inquina por parte de los demás, pues la élite no superaba los cinco miembros. Tenía el hábito de sentarse entre los pupitres, nunca en el escritorio. Pequeña y movediza, sometía a la clase a demandas continuas lo que provocaba que nadie se durmiera. Hablaba mucho, con rotundidad y convicción, alrededor de su materia. Si la seguías aprendías mucho. Empapada del saber de los grandes lingüistas y filólogos de su época, a la mayoría le disgustaba su estilo un tanto autoritario y mordaz en una materia que no despertaba muchos entusiasmos.

Vainer y Dassen eran los “dictadores”. Dictaban sus clases palmo a palmo, aunque con estilos contrapuestos. Mientras Vainer era un hombre tranquilo que nos brindaba unas clases que daban la sensación de ser predeterminadas, Dassen nos dictaba sus enseñanzas en medio de un silencio sepulcral. Maníaco con los ruidos, el más mínimo desencadenaba una erupción colérica. Se daba vuelta y preguntaba por su autor que a veces terminaba en la puerta del aula. Una lapicera al caer, la tapa del pupitre golpeada al descuido podían convertirse en una contrariedad inasumible por Dassen. Por lo demás eran buenos profesores, nos hacían estudiar y al fin de cada trimestre no teníamos escapatoria. Se tomaba una prueba anunciada que decidía la nota sin muchas apelaciones. Vainer tuvo una iniciativa interesante mientras lo tuvimos de profesor. Una mañana llevó a la división al Hospicio de las Mercedes (actual Hospital Borda) donde se desempeñaba como uno de los jefes de servicio y nos dio la clase exponiendo con pacientes reales los rasgos generales de cada síndrome siquiátrico. Dassen, a su vez era uno de los médicos más destacados de la Cátedra de Medicina Interna cuyo jefe era el Dr.Fustinoni, además de ser autor y colaborador de varios libros para la formación de los futuros médicos. Fuera del ámbito de las clases que dictaba, aunque siempre adusto solía responder a sus alumnos con normalidad.

Y estaban los funcionarios.¿qué significa un funcionario en la enseñanza? Se trata de un señor que asiste a clase como profesor, que habitualmente no explica ni comenta nada. Esto no se sabe si es por ignorancia o por indolencia. Señala con el dedo desde y hasta dónde abarcará la próxima clase. Califica con generosidad y examina a sus alumnos con pruebas anunciadas. De vez en cuando algún comentario sobre el tema vigente y el resto es pasividad activa aunque parezca un contrasentido. Pues bien, obviamente no mencionaré a ninguno de estos funcionarios aunque sí calculo que su incidencia en el conjunto del profesorado rondaba el 20 por ciento. Nada grave, sólo dejación de deberes.

Tuvimos varios jefes de celadores. Recuerdo a Cascante, Soria, Wirth, todos flexibles y sin problemas. La oveja negra resultó ser Gaitán. Un extraterrestre que trataba a niños de trece y catorce años como auténticos delincuentes. Torcía el gesto y allí íbamos camino de las amonestaciones por nimiedades. Pésimo talante el de este imbécil metido a sheriff. Por lo demás, todos los celadores eran amigos del alumno y señores en el mejor sentido de la palabra. Evoco algunos nombres, Leiva, Sanjurjo, Echeverría, Biondi, el propio Wirth. Todos estudiantes universitarios.

La plana mayor era un unicato, nunca estaban rector y vicerrector juntos en el colegio. Conocí a Félix Nattkemper como profesor de botánica, ya a punto de retirarse de todos sus cargos, incluyendo la rectoría. A mí me tocó vivir la época de Rezzoagli en ejercicio del rectorado. Un hombre bueno y condescendiente, con la mano dispuesta a media altura para ofrecerte la bendición en cualquier momento junto a su verbo afectuoso y comprensivo. Luego, promediando el 53, vino Viberti como rector. **

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