domingo, 16 de septiembre de 2007

Así describía Silvia (5to. 3ra. 77) aquellos tiempos.

Muchas cosas han pasado desde aquel mes de marzo del 73 en el que ingresáramos por la puerta de Condarco 290, ansiosas, asustadas y asombradas de ver tantos varones juntos.
Recuerdo cómo bajaban del 1º piso para vernos.
Supongo que en un principio habrán tenido cierta desilusión ya que solo teníamos 12 años, pero era cuestión de esperar.
Hoy, después de 30 y pico de años, me siento orgullosa de pertenecer a una generación y a un colegio a los que el transcurrir de la historia no les pasaba por el costado, estaba presente en nosotros, en las aulas y en el patio del Urquiza.
Corrían los días y la vida del país y en Tío Fritz se discutía con el mismo nivel de seriedad y desparpajo el atentado del día, el debut sexual de algún compañero, o qué habrá querido decir el Flaco en tal o cual tema.
Porque la mayoría de nosotros si hay algo que no fuimos, fue indiferentes.
Eramos, inquietos, irreverentes, mal educados, enamorados, atrevidos, ingeniosos, creativos, curiosos, contestatarios, subversivos, adictos, de izquierda, de derecha, roqueros, chetos, crueles, cariñosos, agresivos, cultos y un poco tontos también.
Convivían en nuestras preferencias musicales: Sui Géneris, Vox Dei, Roberto Carlos, José Luis Perales, Pastoral, Viglietti, Spineta, Bee Gees, Aquelarre, Zitarrosa, Beatles, Quilapayún, Vivencia, Queen, Serrat.. Carpenter, Focus, Jethro tull, Billy Bond etc.
Ëramos lectores: y aquí se habría paso Cortázar irreverente e ingenioso, Benedetti justo y revolucionario, Becker, Neruda, Sábato, Borges, Sydney Sheldon, Porchia, Poldy Bird, Silvina Bullrich, Kalil Ghibran.
Las revistas, Crisis, Pelo, Satiricón, Mafalda, y alguna que otra porno que Uds. tan amablemente nos proveían. Todo sumaba.
Eran tiempos de tantas incertidumbres como certezas, de límites difusos, de cruzar barreras y quedar del otro lado para luego volver a cruzar y quedar de este lado pero mal o bien o más o menos.
Tiempo de violencia insólita y cotidiana.
El desconcierto de las autoridades era directamente proporcional a nuestra mala conducta.
Tenían cierta ingenuidad y algo de estupidez.
Por ej. Una vez durante 1º año, en vísperas de la primavera y luego de una guerra de bombitas de agua y de gamexame, entre las chicas de primero y los varones del Urquiza, el Rector y la Vice nos reunieron a todas en un aula, para decirnos que estaban arrepentidos de haber incorporado mujeres al colegio, ya que ellos creían que por nuestra presencia los varones iban a suavizar sus modales y había ocurrido exactamente al revés.
Y sí, éramos “varoncitas”
Con sacar cuentas era suficiente, 300 varones y 12 mujeres.

Soplar y copiarse no era solo un acto de solidaridad, era un acto de oposición frente a aquellos profesores ineptos.
.
La protesta, la reivindicación de causas estériles y no tanto, la defensa irracional de un compañero era tarea cotidiana.
Como también lo era maniobrar con mis cambios, con mi cuerpo que avanzaba más rápido que mi cabeza.
Con mis padres, con ese mundo adulto paralelo, tan cercano y a la vez intangible y reacio a darme claves para lidiar con mi propia revolución.

Todo estaba bien si no me llevaba materias y llegaba a casa a las 20.30 hs. lo que sucediera hasta ese momento no importaba, siempre y cuando en el boletín todo estuviera de 6 para arriba. A partir de las 20.30 todo tomaba un tinte pecaminoso que hasta ese momento no tenía, Entonces a esa hora, se me bajaba la cortina y allí me transformaba en una tierna adolescente, ingenua y glamorosa.

No decíamos “Chabón” decíamos “Loco”, tampoco “Bolú” sino “Men” alguien no estaba “re-duro” sino que “tenía un mambo…” Las cosas no eran “re-masa” sino que nos “copaban o re-copaban”
Hoy 30 años después de aquellos desenfrenados años 73, 74 y 75 nos volvimos a ver, y no sé qué les parecerá a Uds. pero a mi me parece que he recuperado aquel tramo de mi vida que estuvo durante tanto tiempo en un cajón, escondido, sin despertar sospechas, porque convengamos que a partir del 76 convenía no despertar sospechas, era cuestión de vida o muerte.
Aquí estamos. Por lo que yo ví, me parece que a todos nos fue mucho mejor de lo que en aquél momento cualquier autoridad del colegio hubiese apostado por nosotros.

Nunca imaginé que un encuentro con Uds. me iba a llegar tanto.

Hasta la próxima reunión, con un sorprendente cariño, Silvia.
Diciembre de 2005

8 comentarios:

Raúl Agranatti dijo...

Vuelvo a leer estas hermosas palabras, ideas, conceptos y me vuelvo a emocionar como cuando las leí por primera vez.
Gracias Silvita!!!

Silvia dijo...

A mí también me emociona recordar esos tiempos, no sé, desde aquí, lo veo todo muy vertiginoso, rápido, y de pronto pasó...
De nada R. es un placer!

Marta dijo...

ES ALGO ASÍ COMO PONER EN LETRA DE MOLDE TODO LO EN ESTE TIEMPO TRATAMOS DE RESCATAR DE NUESTRA ADOLESCENCIA.
SE PERCIBEN ENCUENTROS, CAFES Y CHARLAS QUE FUERON GENESIS DE TODO ESTO.

celsa5ª3ª77 dijo...

Gracias Silvia!!!

David Korb dijo...

Excelente comentario! Los egresados 1980 nos reunimos tras laboriosa tarea de busqueda en 2005 al cumplir 25 años de egresados, en breve envio fotos viejas y actuales. Reaparicion con vida del Oso Dellabianca!!!! (no se asusten, no es desaparecido de la dictadura, es hincha de Ferro nomas!!)

Gabriel dijo...

Silvia:
Soy otro más que se emociona con tus palabras. Yo fui uno de los que en 1973 ingresaba a primer año y no estaba acostumbrado a compartir un aula o un colegio con chicas ya que ninguna de las 2 escuelas donde hice el primario era mixta. Fue toda una experiencia. Conocí este blog recién este fin de semana y me meto todos los días para ver si hay novedades de alguno de los compañeros/as que hicieron la secundaria conmigo. Pertenezco a la promoción 1977 (5º1ª)
Saludos y gracias por recordarme aquella época.

Silvia dijo...

La verdad Gabriel, es que nunca pensé en cómo se sentirían mis compañeros en aquellos tiempos, pero tenés razón, seguramente para los que venían de colegios de varones habrá sido también como mínimo "raro" y quizás también "raro" por formar parte de las primeras divisiones mixtas.
Qué se yo, de todas formas la adolescencia es un tiempo en que todo influye y nos "toca" de alguna manera, aunque en ese momento no nos demos cuenta.

Adriana Calabia dijo...

Maravilloso Silvia!!!!!!Y...es asi, no solo no perdimos los recuerdos, todo lo contrario. El sentimiento unido a los recuerdos es lo que hace que sigamos siendo adolecentes cada vez que nos vemos.Y que nos riamos como solo se puede reir en la adolecencia... nuestros codigos siguen intactos.Nuestro afecto tambien. Gracias Silvia!!!!